Los Alcazares
Debe su nombre al vocablo de origen árabe al-Kazar, que significa castillo o fortaleza ya que existen restos de una que se declararon Monumento Nacional en 193. Por lo tanto, las evidencias más antiguas de asentamiento humano en la zona corresponde a los árabes. La nobleza islámica murciana venía a disfrutar del mar y sus aguas durante el verano y fueron estas familias las que mandaron construir los primeros palacetes para poder disfrutar del Mar Menor.
A finales de la Edad Media y principios de la Moderna, se construyeron una serie de torres de defensa para defender la albufera de los ataques de piratas berberiscos. Todavía hoy pueden contemplarse las de Rame, Silva, Blanca, Negro y Saavedra.
A finales del siglo XIX, esta zona de la costa marmenorense volvió a acoger diferentes residencias veraniegas, construyéndose los antiguos y típicos balnearios de madera sobre el Mar Menor además del Hotel Balneario de la Encarnación (en 1905). Los Alcázares comenzó a desarrollarse como un lugar de veraneo de numerosos huertanos del interior además de la burguesía.
Los Alcázares se convirtió también en una importante localidad de pesca e intercambio de bienes. Un importante hito para su desarrollo fue la construcción de una base aérea del ejército, hoy día abandonada.
El municipio de Los Alcázares se independizó de Torre-Pacheco y San Javier en 1983, alcanzando un importante desarrollo demográfico desde entonces.
La gastronomía de Los Alcázares destaca ante todo por su sencillez, su riqueza y variedad de ingredientes. El plato más típico es el caldero, cocinado con pescados y arroz. También se consumen los productos de la huerta murciana con los que se preparan platos típicos como los michirones o el zarangollo. Lo más destacado de la gastronomía local es el consumo de pescados como la dorada o el mújol y de los langostinos del Mar Menor. Entre los postres se consume gran variedad de fruta, el pastel de cierva y el tocino de cielo.
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